Ya se aleja la mirada,
pero vuelve al corazón;
cruza el aire de la noche
como un hilo de canción.
Va rozando mi silencio,
despertando la emoción;
cada paso de tu ausencia
deja abierta una ilusión.
Y comprendo,
sin decir ninguna palabra,
que el amor conoce el camino
cuando el alma lo llama.
No perderé tu mirada
mientras la noche exista.
No dejaré que la sombra
borre la luz de tu vida.
Mientras tu aliento
encuentre el calor del mío,
cada latido será
un lugar para seguir.
Tus caricias van despacio
dibujando mi piel;
como lluvia entre los árboles,
como el alba sobre el mar.
Ya no existen las distancias
cuando vuelves a llegar;
todo el tiempo se detiene
para vernos respirar.
Si el amanecer nos llama,
que nos encuentre así,
abrazando el mismo sueño,
sin miedo al porvenir.
Porque el fuego
no se mide por su llama,
sino por la luz
que permanece en el alma.
No perderé tu mirada
mientras la noche exista.
No dejaré que la sombra
borre la luz de tu vida.
Y si despierta el alba
sobre nuestra piel dormida,
será el amor quien escriba
otro comienzo a la vida.
Quédate...
mientras la noche exista.
Quédate...
hasta que el alba sonría.
@Joaquín Lourido

Son unos versos preciosos. Muy agradable su lectura.
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias por tu apoyo Brurata. Un abrazo.
EliminarBonitos versos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Chema por esta valoración.
EliminarUn cálido abrazo.
Boa música sempre toca nossos corações.
ResponderEliminarBonito poema!
Saúde a você — Drª. Jéssica Mayra
Muchas gracias por tus palabras y apoyo.
EliminarUn abrazo e boa noite.