Dicen que llega vestida de negro,
que apaga las lámparas
y cierra los puertos.
Yo la encontré
sentada en silencio,
mirando la lluvia
caer sobre mis huesos.
Nunca golpea la puerta.
Nunca pregunta.
Aparece despacio
cuando el alma se desnuda.
Trae los bolsillos llenos
de nombres perdidos
y fotografías
que el tiempo rompió.
Muchos le temen.
Muchos la maldicen.
Pero nadie conoce
la carga que sostiene.
Ella no mata.
Acompaña.
Se sienta a mi lado
cuando todo se derrumba.
Ella no salva.
No engaña.
Solo permanece
cuando el mundo se marcha.
La he visto quedarse
donde otros huyeron.
Velando los restos
de sueños vencidos.
Sin prometer nada.
Sin pedir nada.
Como una vieja sombra
que conoce el camino.
Y comprendí una noche
que no era castigo.
Que algunas heridas
también necesitan testigos.
Que hay dolores
que no buscan remedio.
Solo una presencia
respirando muy cerca.
Ella no mata.
Acompaña.
Camina despacio
por la orilla del miedo.
Ella no vence.
No reclama.
Pero cuando todos parten...
ella permanece.
Y en el último rincón
donde la luz se retira,
allí sigue ella...
guardando el silencio.
@Joaquín Lourido

Impresionante.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias Chema por apreciar este trabajo.
EliminarUn fuerte abrazo.
¡Qué yuyu!
ResponderEliminarTodo depende como se mire, Tracy. Gracias por tu presencia y comentar.
EliminarUn abrazo.
Hay personas que la temen, sin embargo hay otras que la esperan con calma. Cada uno la ve a su manera y sus circunstancias. Muy bellos tus versos.
ResponderEliminarUn abrazo Joaquín
Muchas gracias Brurata por tus palabras en las que estoy bastante de acuerdo. Va en función de los colores del arco iris. Un fuerte abrazo y feliz día.
EliminarMe ha gustado mucho Joaquín. Besos.
ResponderEliminarGracias Tere. Besiños.
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