Un solo latido



Imagen de la red



Algunas veces me roza la nada
y quedo así...
como vacío de palabras
Por eso, te propongo:
Clausuremos nuestros labios
hablemos con los ojos
y nos pasemos las imágenes
que con los labios ignoramos.

Pero
la nada besa mis ojos
y las imágenes se suicidan
van cayendo apiladas al abismo,
aceptando su muerte consumada
desde cuando los hombres
éramos botones... de esa flor marchita
y quedo como mirando, orbitando;
los puntos cardinales de lo mismo.

Paredes blancas
cuyos golpes no hacen daño
y una rata zarpea desde dentro
las entrañas.
Propongo que nos cosamos
los párpados hasta la pupila,
y nos hablemos
con el oído hasta el tímpano...
... sin palabras
siguiendo el rastro
en murmullos inefables
que gritan desde el polvo
sus silencios perforados.

Pero
la nada me abraza al vacío
hasta las alas más pesadas
y caen hasta el suelo
los sonidos
volviendo al polvo...
que no hay peor verdad
que la gente que acuña
nadie atiende
y muere en el parto.
Propongo entonces
que enterremos los oídos
a varios metros bajo el polvo
y sigamos en un sólo latido.
Nuestro pecho
hasta el torso del hermano
y del ser amado;
bello y único.

Quino ©
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