ARENA Y MAR





Imagen de la red



Una noche la luna brilló
más que nunca.
Ella lo miró
y el sucumbió ante sus pies.
Su calor lo fundió en un beso eterno...
Una sutil caricia
el sudor los envolvió
en deseos de amar y ser amados.
Se unieron sus almas
 al ritmo del cielo;
sus pechos explotaban
 y un temor ávido
recorría toda su piel.
Un vendaval de gemidos
se sintió al amanecer.
Ni ellos sabían cómo fue;
se entregaron de cuerpo y alma,
se hicieron uno solo
- Arena y Mar -
impregnados, perdidos, extasiados;
enamorados, despojados,
lascivos, embriagados.
Desde entonces:
Así gozan,
así se abrazan,
 así se aman;
así anidan
... cada noche ...


Quino©
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