AMBROSÍA


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No hay como el deleite
exquisito al paladar
de un buen manjar
cuando nace una poesía,
la seducción del alma y el espíritu.
El manjar del corazón enamorado,
el postre del amor y los deseos,
el arrullo… eres mi sol,
mi esperanza, mi lluvia,
mi tesoro, la madre
de mis futuros hijos,
y de forma sabia musitas:
-con gusto mi amor,
ya eres mi esposo-
¡¡ Hazme tuya, tuya, tuya !!
caminemos en el amor del amor,
¡¡ uhh, esposa mía !!
si que estás lírica,
eres delicia de la vida,
postre de mi savia.
Vaso comunicante del alma
y llama de nuestros cuerpos al alba.

Quino ©
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