Hay palabras que escribimos pensando que algún día encontrarán su destino. Otras permanecen esperando, convertidas en memoria.
Las cartas que nunca llegaron es la segunda rama de Bitácora de Memoria.
Abrí un cajón
que llevaba años
cerrado.
No buscaba nada.
Solo aparté
el polvo del tiempo.
Entonces aparecieron
unas cartas
dobladas con cuidado,
como si todavía
esperaran
a alguien.
Nunca pregunté
por qué no salieron.
Solo entendí
que seguían
esperando.
**Las cartas...
que nunca llegaron...**
No conocían
ninguna dirección.
Solo el camino
hasta la memoria.
Y comprendí
que algunas palabras
no nacen
para ser enviadas,
sino
para permanecer.
La tinta
había perdido
su brillo.
Pero el silencio
seguía escribiendo
entre los pliegues.
Hay cosas
que envejecen.
Y otras
que aprenden
a quedarse.
Quizá
todo viaje
empieza
mucho después
del primer paso.
Quizá
toda carta
encuentra
a quien la espera,
aunque nunca
abandone
el cajón.
**Las cartas...
que nunca llegaron...**
Hoy ya no necesito
abrirlas.
Basta con saber
que existieron.
Porque algunas palabras
no buscan
un destino.
Buscan
un tiempo.
Volví a guardarlas.
Esta vez
sin tristeza.
Como quien deja
una luz encendida
antes de marcharse.
@Joaquín Lourido

Comentarios
Publicar un comentario
En el fulgor del horizonte estoy naciendo y soy el día que llega para cuidarte. @Joaquín Lourido