Me escribiste en los pies poesía
para no tocar el suelo,
y en mi boca un invierno dormido
que se vuelve primavera al leerlo.
Y algo en mí cambió,
ya no pesa el miedo,
desde que tu voz
me habita por dentro.
Y si caigo, que sea despacio,
como cae la luz sobre el mar,
que tus versos me sigan llevando
donde el tiempo no puede pesar.
Y si todo se rompe en silencio,
yo recuerdo dónde empezó:
me escribiste en los pies poesía…
y el suelo desapareció.
Me dejaste verano en las manos,
como un fuego que no quema,
y en mis ojos un otoño tranquilo
donde todo se suelta sin pena.
Y aunque todo se va,
siempre queda el eco,
de lo que escribiste
para sostenernos.
Si el frío se queda a vivir,
léeme otra vez para salir,
que en tu voz todo vuelve a latir,
y hasta el miedo se quiere rendir.
@Joaquín Lourido

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En el fulgor del horizonte estoy naciendo y soy el día que llega para cuidarte. @Joaquín Lourido