No Nacimos para la Guerra

 




Nos enseñaron a tener miedo

antes de enseñarnos a sentir.

Nos dieron banderas

antes de darnos un abrazo.

Nos hablaron de enemigos

cuando solo éramos niños

buscando un lugar donde dormir en paz.


Nos dijeron que la historia manda,

que la sangre se hereda,

que el odio es destino.

Y yo miro mis manos

y no encuentro ninguna guerra escrita en ellas.


Venimos desnudos al mundo,

sin fronteras en la piel,

sin promesas de victoria,

sin ganas de vencer a nadie.

Solo con un corazón que late

y una respiración que pide amor.


No hay tierra prometida en el dolor,

no hay verdad que nazca del terror,

no hay Dios que necesite muertos

para probar que existe.


No nacimos para la guerra,

no nacimos para el rencor.

Nacimos para mirarnos

y reconocernos en la voz.

No nacimos para la guerra,

nacimos para vivir.


Nos convencieron de que el otro es peligro,

de que la fe es un arma,

de que la diferencia separa.

Pero toda lágrima sabe igual

en cualquier idioma del mundo.


No hay profecía sobre un cementerio,

no hay gloria en una infancia rota,

no hay victoria cuando la vida pierde.


No nacimos para la guerra,

no nacimos para el rencor.

Nacimos para sostenernos

cuando tiemble el corazón.

No nacimos para la guerra,

nacimos para vivir.


Tal vez aún estemos a tiempo…

de soltar el miedo,

de apagar la herencia del odio,

de elegir ser humanos

antes que banderas.


Tal vez aún podamos

aprender a llamarnos hermanos

sin preguntar de dónde venimos.


No nacimos para la guerra,

nacimos para cuidar.

Para hacer del mundo un hogar

y no un campo de batalla.

No nacimos para la guerra,

nacimos para amar.

Despierta…

no eres soldado.

Eres vida.

@Joaquín Lourido

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